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    CoronavirusUY, así funciona

    PorDaniel Caiazzo

    Jun 15, 2020

    Hasta ahora, y gracias al esfuerzo y a la actitud responsable de la ciudadanía,
    Uruguay ha logrado un eficaz control de la pandemia de covid-19: los casos
    activos continúan en descenso y se ha podido mantener, en todo momento, la
    capacidad de atención sanitaria. Con base en estos buenos resultados, el país se
    aboca a resolver el tránsito hacia las siguientes etapas, es decir, hacia la nueva
    normalidad, de forma segura y progresiva.
    Para ello, resulta imprescindible respetar las precauciones recomendadas, como
    el distanciamiento físico sostenido, así como medidas permanentes de higiene y
    protección. También será importante contar con herramientas que permitan
    detectar lo antes posible los contagios de covid-19 que surjan a pesar de los
    cuidados que se tomen. Esto es especialmente relevante teniendo en cuenta
    que, una vez que alguien contrae el virus, pueden pasar varios días hasta que la
    persona presente los primeros síntomas, y que incluso quienes no presentan
    ninguno (y por lo tanto se consideran asintomáticos) pueden ser portadores y
    transmitir la enfermedad.
    En este contexto, las compañías Google y Apple, desarrolladoras de las
    plataformas de teléfonos móviles utilizadas en todo el mundo, anunciaron en
    abril un esfuerzo conjunto para incluir componentes y protocolos para las
    llamadas Alertas de Exposición (del inglés, Exposure Notifications). El uso de esta
    tecnología solo está permitido a organismos oficiales de salud pública.
    Gracias al esfuerzo de técnicos uruguayos, y a la actitud participativa de toda la
    ciudadanía, el país se ha posicionado a la vanguardia de estos desarrollos, y ha
    completado las etapas de implementación, verificación y certificación para
    incorporar la tecnología en la aplicación Coronavirus UY.
    Las alertas de exposición permiten que cada persona decida que su teléfono le
    avise, lo antes posible, si pudo haber estado expuesta al virus. Recibir la alerta
    implica la ventaja de obtener atención médica de forma rápida, lo que protegerá
    su salud y la de su familia. Asimismo, en la medida en que esto ocurra, también
    disminuirán las posibilidades de contagio para el resto de la población. En este
    sentido, la aplicación actúa como un cinturón de seguridad: se usa siempre como
    forma de protección ante la posibilidad de exponerse a un contagio.
    De este modo, las alertas de exposición constituyen una herramienta valiosa
    para que, con la colaboración de la ciudadanía, Uruguay enfrente la enfermedad.

    Esta comunicación se realiza directamente entre celulares cercanos. Esto
    significa que no pasan por ninguna antena, centro de datos o sistemas de
    operadores telefónicos, fabricantes de celulares, proveedores de esta aplicación
    o entidades de Gobierno. Cada celular se encarga de guardar los códigos que
    emitió y recibió durante los últimos 15 días.
    Asimismo, si una persona recibe un resultado de test positivo tendrá la
    posibilidad, a su entera voluntad, de comunicar al servidor de Coronavirus UY
    –bajo la tutela del estado– los códigos que su celular emitió en los últimos días.
    El servidor recibe esta información y la almacena temporalmente
    (aproximadamente por 15 días), sin relacionarla con ninguna información de los
    dispositivos ni de las personas que los utilizan. De esta forma, los códigos
    emitidos por quienes se han contagiado podrán ser enviados a todos los
    participantes.
    Al recibir estos códigos, cada celular podrá compararlos con los que había
    llegado a captar y, en caso de encontrar coincidencias y que se cumplan otras
    condiciones (por ejemplo, haber captado esos códigos durante cierto tiempo),
    podrá determinar que hubo riesgo de contagio y emitir, por tanto, una alerta a la
    persona que lo usa.
    Siempre que se produce una alerta de exposición, esta fue generada por el
    propio teléfono. Nadie envía las alertas, sino que es el propio celular el que
    determina la necesidad de emitirla, y solo la verá quien lo usa. En otras palabras,
    el sistema se parece más al funcionamiento de una alarma de despertador que a
    la recepción de un mensaje de texto.
    A partir de esta alerta, cada persona podrá utilizar la aplicación para solicitar más
    información o asistencia, pero también puede elegir no comunicar a nadie que
    recibió el aviso.
    De esta forma se logra un mecanismo eficiente y descentralizado para que las
    personas colaboren y reciban alertas de posible exposición al virus de forma
    rápida, mientras al mismo tiempo, se respeta la privacidad de todos los involucrados.

    Significado de la alerta:
    posible exposición
    El objetivo del sistema es alertar a quienes pudieron haber estado expuestos al
    virus. Lo que cada teléfono intenta determinar es si estuvo suficientemente
    cerca (dos metros o menos) de algún otro teléfono cuyo dueño fue luego
    diagnosticado como portador del virus, durante un tiempo también suficiente
    (quince minutos o más) como para que el usuario haya podido contagiarse.
    Dado que en Uruguay hay en este momento pocos casos activos y que la tasa de
    contagio es baja, las posibilidades de que cada uno de nosotros reciba una alerta
    de exposición son bastante escasas. Sin embargo, esto no debe percibirse como
    una desventaja. De hecho, es precisamente en escenarios donde las alertas serán
    pocas en donde este tipo de sistemas son más útiles.
    Dicho en otros términos, la situación actual de la pandemia en Uruguay hace que
    esta herramienta sea propicia para la temprana detección de focos de contagio
    y activar los protocolos correspondientes.
    El valor no está en la cantidad (cuántas alertas) sino en la especificidad (quién las
    recibe): en que precisamente siendo pocas alertas, puedan recibirlas solo
    quienes las necesitan, y lo más pronto posible. Si el virus estuviese más
    expandido y los riesgos de exposición fuesen mucho mayores, emitir alertas
    generalizadas sería ciertamente fácil, pero la utilidad sería mucho menor.
    Aunque actualmente en Uruguay exista una baja probabilidad de contagio, es
    importante que cada persona pueda enterarse de que estuvo expuesta lo antes
    posible. La velocidad de reacción es un factor clave para su protección y la de
    todos con quienes se relaciona.
    El sistema no es perfecto. A modo de ejemplo: Carolina podría haber estado
    cerca de Mauro, quien era portador del virus, pero para que ella reciba una
    alerta tienen que darse además otras condiciones, algunas de las cuales podrían
    fallar. Cualquiera de los dos podría haber tenido el Bluetooth desactivado, o
    quizá Mauro, luego de ser diagnosticado positivo, hizo uso de su derecho a no
    colaborar para que otros pudieran recibir alertas.
    En el sentido opuesto, también podría pasar que alguien que recibiese una alerta
    no haya tenido una real exposición al virus. Por ejemplo, quizá Carolina estuvo

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    Hasta ahora, y gracias al esfuerzo y a la actitud responsable de la ciudadanía,
    Uruguay ha logrado un eficaz control de la pandemia de covid-19: los casos
    activos continúan en descenso y se ha podido mantener, en todo momento, la
    capacidad de atención sanitaria. Con base en estos buenos resultados, el país se
    aboca a resolver el tránsito hacia las siguientes etapas, es decir, hacia la nueva
    normalidad, de forma segura y progresiva.
    Para ello, resulta imprescindible respetar las precauciones recomendadas, como
    el distanciamiento físico sostenido, así como medidas permanentes de higiene y
    protección. También será importante contar con herramientas que permitan
    detectar lo antes posible los contagios de covid-19 que surjan a pesar de los
    cuidados que se tomen. Esto es especialmente relevante teniendo en cuenta
    que, una vez que alguien contrae el virus, pueden pasar varios días hasta que la
    persona presente los primeros síntomas, y que incluso quienes no presentan
    ninguno (y por lo tanto se consideran asintomáticos) pueden ser portadores y
    transmitir la enfermedad.
    En este contexto, las compañías Google y Apple, desarrolladoras de las
    plataformas de teléfonos móviles utilizadas en todo el mundo, anunciaron en
    abril un esfuerzo conjunto para incluir componentes y protocolos para las
    llamadas Alertas de Exposición (del inglés, Exposure Notifications). El uso de esta
    tecnología solo está permitido a organismos oficiales de salud pública.
    Gracias al esfuerzo de técnicos uruguayos, y a la actitud participativa de toda la
    ciudadanía, el país se ha posicionado a la vanguardia de estos desarrollos, y ha
    completado las etapas de implementación, verificación y certificación para
    incorporar la tecnología en la aplicación Coronavirus UY.
    Las alertas de exposición permiten que cada persona decida que su teléfono le
    avise, lo antes posible, si pudo haber estado expuesta al virus. Recibir la alerta
    implica la ventaja de obtener atención médica de forma rápida, lo que protegerá
    su salud y la de su familia. Asimismo, en la medida en que esto ocurra, también
    disminuirán las posibilidades de contagio para el resto de la población. En este
    sentido, la aplicación actúa como un cinturón de seguridad: se usa siempre como
    forma de protección ante la posibilidad de exponerse a un contagio.
    De este modo, las alertas de exposición constituyen una herramienta valiosa
    para que, con la colaboración de la ciudadanía, Uruguay enfrente la enfermedad
    de forma exitosa.
    Cómo funciona
    Beneficios
    Para habilitar las alertas de exposición, se requiere un permiso explícito del
    usuario de cada teléfono móvil. Quienes lo hagan podrán decidir que su celular
    les avise en caso de haber permanecido cerca de una persona que luego se
    identificó como portadora del virus que causa el covid-19. De esta forma podrán
    recibir, de forma rápida, atención médica e indicaciones acerca de cómo
    proceder.
    Para ello, cada persona que reciba un resultado de test positivo tendrá la
    posibilidad de colaborar con el resto de la población dando su permiso, que se
    pedirá explícitamente, para que quienes hayan tenido contacto recientemente
    con ella puedan recibir una alerta rápida. Tendrá la seguridad de que esos
    usuarios no sabrán ni quién es ni dónde mantuvieron contacto.
    El sistema funciona sin revelar ningún dato personal, ni que permita identificar
    los celulares, o los lugares que las personas han visitado. De este modo, se
    respeta absolutamente la privacidad, tanto de quienes, luego de recibir un
    resultado positivo de covid-19, aceptan colaborar permitiendo que otros reciban
    las alertas, como de estos últimos.
    Cuantas más personas opten por sumarse a esta iniciativa, mayores serán las
    posibilidades de que cada uruguayo se entere rápidamente de la eventualidad
    de haber estado expuestos al virus.
    Ciudadanos al mando
    El sistema solo funciona si el usuario acepta activarlo, e incluso luego de hacerlo
    se requerirá su permiso y participación para acciones específicas. Luego de
    otorgar el permiso inicial para activar el sistema de alertas, podrá desactivarlo en
    cualquier momento.
    Los celulares de quienes aceptan participar emiten, cada pocos minutos, señales
    de Bluetooth que pueden ser captadas por los teléfonos de otros participantes
    que se encuentren suficientemente cerca.
    Las señales contienen códigos generados al azar por cada celular (un ejemplo es
    3d3944d3-1e88-4e27-b3aa-2386f39a0c77-c39e7442), que cambian cada 15
    minutos aproximadamente y que no tienen ninguna relación con los datos de la
    persona o del lugar en el que está.
    Esta comunicación se realiza directamente entre celulares cercanos. Esto
    significa que no pasan por ninguna antena, centro de datos o sistemas de
    operadores telefónicos, fabricantes de celulares, proveedores de esta aplicación
    o entidades de Gobierno. Cada celular se encarga de guardar los códigos que
    emitió y recibió durante los últimos 15 días.
    Asimismo, si una persona recibe un resultado de test positivo tendrá la
    posibilidad, a su entera voluntad, de comunicar al servidor de Coronavirus UY
    –bajo la tutela del estado– los códigos que su celular emitió en los últimos días.
    El servidor recibe esta información y la almacena temporalmente
    (aproximadamente por 15 días), sin relacionarla con ninguna información de los
    dispositivos ni de las personas que los utilizan. De esta forma, los códigos
    emitidos por quienes se han contagiado podrán ser enviados a todos los
    participantes.
    Al recibir estos códigos, cada celular podrá compararlos con los que había
    llegado a captar y, en caso de encontrar coincidencias y que se cumplan otras
    condiciones (por ejemplo, haber captado esos códigos durante cierto tiempo),
    podrá determinar que hubo riesgo de contagio y emitir, por tanto, una alerta a la
    persona que lo usa.
    Siempre que se produce una alerta de exposición, esta fue generada por el
    propio teléfono. Nadie envía las alertas, sino que es el propio celular el que
    determina la necesidad de emitirla, y solo la verá quien lo usa. En otras palabras,
    el sistema se parece más al funcionamiento de una alarma de despertador que a
    la recepción de un mensaje de texto.
    A partir de esta alerta, cada persona podrá utilizar la aplicación para solicitar más
    información o asistencia, pero también puede elegir no comunicar a nadie que
    recibió el aviso.
    De esta forma se logra un mecanismo eficiente y descentralizado para que las
    personas colaboren y reciban alertas de posible exposición al virus de forma
    rápida, mientras al mismo tiempo, se respeta la privacidad de todos los
    involucrados.
    Significado de la alerta:
    posible exposición
    El objetivo del sistema es alertar a quienes pudieron haber estado expuestos al
    virus. Lo que cada teléfono intenta determinar es si estuvo suficientemente
    cerca (dos metros o menos) de algún otro teléfono cuyo dueño fue luego
    diagnosticado como portador del virus, durante un tiempo también suficiente
    (quince minutos o más) como para que el usuario haya podido contagiarse.
    Dado que en Uruguay hay en este momento pocos casos activos y que la tasa de
    contagio es baja, las posibilidades de que cada uno de nosotros reciba una alerta
    de exposición son bastante escasas. Sin embargo, esto no debe percibirse como
    una desventaja. De hecho, es precisamente en escenarios donde las alertas serán
    pocas en donde este tipo de sistemas son más útiles.
    Dicho en otros términos, la situación actual de la pandemia en Uruguay hace que
    esta herramienta sea propicia para la temprana detección de focos de contagio
    y activar los protocolos correspondientes.
    El valor no está en la cantidad (cuántas alertas) sino en la especificidad (quién las
    recibe): en que precisamente siendo pocas alertas, puedan recibirlas solo
    quienes las nec esitan, y lo más pronto posible. Si el virus estuviese más
    expandido y los riesgos de exposición fuesen mucho mayores, emitir alertas
    generalizadas sería ciertamente fácil, pero la utilidad sería mucho menor.
    Aunque actualmente en Uruguay exista una baja probabilidad de contagio, es
    importante que cada persona pueda enterarse de que estuvo expuesta lo antes
    posible. La velocidad de reacción es un factor clave para su protección y la de
    todos con quienes se relaciona.
    El sistema no es perfecto. A modo de ejemplo: Carolina podría haber estado
    cerca de Mauro, quien era portador del virus, pero para que ella reciba una
    alerta tienen que darse además otras condiciones, algunas de las cuales podrían
    fallar. Cualquiera de los dos podría haber tenido el Bluetooth desactivado, o
    quizá Mauro, luego de ser diagnosticado positivo, hizo uso de su derecho a no
    colaborar para que otros pudieran recibir alertas.
    En el sentido opuesto, también podría pasar que alguien que recibiese una alerta
    no haya tenido una real exposición al virus. Por ejemplo, quizá Carolina estuvo
    cerca de Mauro, pero debidamente protegida por una mascarilla, o quizá estaban
    separados por un pared que impedía la propagación del virus, pero no evitaba la
    recepción de la señal de Bluetooth.
    No obstante, es necesario tener en cuenta los grandes números. La mayoría de
    las personas tienen celulares y, de ellas, la mayoría lo tienen cerca la mayor parte
    del tiempo. Por lo tanto, casi siempre que dos dispositivos se reconozcan como
    cercanos esto significará que sus respectivos dueños también lo están. Asimismo,
    cuando una persona portadora del virus se mantiene cerca de otra, esto implica
    un riesgo de exposición para esta última.
    Aunque no hay certeza de que se generen el 100 % de las alertas que serían
    necesarias, ni que el 100 % de las que sí se generen correspondan a una real
    exposición al virus, sí cabe esperar que, en la medida en que la mayoría de la
    ciudadanía colabore, se generarán la mayoría de las alertas necesarias y, entre
    estas, la mayor parte serán reales.
    De hecho, la falta de precisión perfecta no es un verdadero problema. Es el costo
    que conscientemente se asume para lograr tener un sistema viable, útil, y que al
    mismo tiempo respeta y garantiza la privacidad de todos.
    Ayudarnos entre todos
    El beneficio principal para cada uruguayo es la posibilidad de recibir alertas. Para
    hacerlo, resulta necesario que quienes presenten tests positivos no solo hayan
    aceptado activarlas sino que, llegado el momento, consientan además en darle al
    sistema la información necesaria.
    En otras palabras, al aceptar la activación de las alertas cada persona depende
    de la futura colaboración de los otros, pero sabe además que ellos estarán
    contando con la suya. Cuando a una persona se le realice un test que resulte
    positivo tendrá la posibilidad de jugar un papel muy importante para el resto de
    los uruguayos, al permitir que estos reciban una alerta temprana que les permita
    protegerse.
    La participación, en cualquier caso, será anónima, con todas las garantías de
    seguridad y de respeto a la privacidad. El beneficio para el país será de suma
    relevancia, ya que posibilitará transitar hacia la nueva normalidad con certezas