Hasta ahora, y gracias al esfuerzo y a la actitud responsable de la ciudadanía,
Uruguay ha logrado un eficaz control de la pandemia de covid-19: los casos
activos continúan en descenso y se ha podido mantener, en todo momento, la
capacidad de atención sanitaria. Con base en estos buenos resultados, el país se
aboca a resolver el tránsito hacia las siguientes etapas, es decir, hacia la nueva
normalidad, de forma segura y progresiva.
Para ello, resulta imprescindible respetar las precauciones recomendadas, como
el distanciamiento físico sostenido, así como medidas permanentes de higiene y
protección. También será importante contar con herramientas que permitan
detectar lo antes posible los contagios de covid-19 que surjan a pesar de los
cuidados que se tomen. Esto es especialmente relevante teniendo en cuenta
que, una vez que alguien contrae el virus, pueden pasar varios días hasta que la
persona presente los primeros síntomas, y que incluso quienes no presentan
ninguno (y por lo tanto se consideran asintomáticos) pueden ser portadores y
transmitir la enfermedad.
En este contexto, las compañías Google y Apple, desarrolladoras de las
plataformas de teléfonos móviles utilizadas en todo el mundo, anunciaron en
abril un esfuerzo conjunto para incluir componentes y protocolos para las
llamadas Alertas de Exposición (del inglés, Exposure Notifications). El uso de esta
tecnología solo está permitido a organismos oficiales de salud pública.
Gracias al esfuerzo de técnicos uruguayos, y a la actitud participativa de toda la
ciudadanía, el país se ha posicionado a la vanguardia de estos desarrollos, y ha
completado las etapas de implementación, verificación y certificación para
incorporar la tecnología en la aplicación Coronavirus UY.
Las alertas de exposición permiten que cada persona decida que su teléfono le
avise, lo antes posible, si pudo haber estado expuesta al virus. Recibir la alerta
implica la ventaja de obtener atención médica de forma rápida, lo que protegerá
su salud y la de su familia. Asimismo, en la medida en que esto ocurra, también
disminuirán las posibilidades de contagio para el resto de la población. En este
sentido, la aplicación actúa como un cinturón de seguridad: se usa siempre como
forma de protección ante la posibilidad de exponerse a un contagio.
De este modo, las alertas de exposición constituyen una herramienta valiosa
para que, con la colaboración de la ciudadanía, Uruguay enfrente la enfermedad.
Esta comunicación se realiza directamente entre celulares cercanos. Esto
significa que no pasan por ninguna antena, centro de datos o sistemas de
operadores telefónicos, fabricantes de celulares, proveedores de esta aplicación
o entidades de Gobierno. Cada celular se encarga de guardar los códigos que
emitió y recibió durante los últimos 15 días.
Asimismo, si una persona recibe un resultado de test positivo tendrá la
posibilidad, a su entera voluntad, de comunicar al servidor de Coronavirus UY
–bajo la tutela del estado– los códigos que su celular emitió en los últimos días.
El servidor recibe esta información y la almacena temporalmente
(aproximadamente por 15 días), sin relacionarla con ninguna información de los
dispositivos ni de las personas que los utilizan. De esta forma, los códigos
emitidos por quienes se han contagiado podrán ser enviados a todos los
participantes.
Al recibir estos códigos, cada celular podrá compararlos con los que había
llegado a captar y, en caso de encontrar coincidencias y que se cumplan otras
condiciones (por ejemplo, haber captado esos códigos durante cierto tiempo),
podrá determinar que hubo riesgo de contagio y emitir, por tanto, una alerta a la
persona que lo usa.
Siempre que se produce una alerta de exposición, esta fue generada por el
propio teléfono. Nadie envía las alertas, sino que es el propio celular el que
determina la necesidad de emitirla, y solo la verá quien lo usa. En otras palabras,
el sistema se parece más al funcionamiento de una alarma de despertador que a
la recepción de un mensaje de texto.
A partir de esta alerta, cada persona podrá utilizar la aplicación para solicitar más
información o asistencia, pero también puede elegir no comunicar a nadie que
recibió el aviso.
De esta forma se logra un mecanismo eficiente y descentralizado para que las
personas colaboren y reciban alertas de posible exposición al virus de forma
rápida, mientras al mismo tiempo, se respeta la privacidad de todos los involucrados.
Significado de la alerta:
posible exposición
El objetivo del sistema es alertar a quienes pudieron haber estado expuestos al
virus. Lo que cada teléfono intenta determinar es si estuvo suficientemente
cerca (dos metros o menos) de algún otro teléfono cuyo dueño fue luego
diagnosticado como portador del virus, durante un tiempo también suficiente
(quince minutos o más) como para que el usuario haya podido contagiarse.
Dado que en Uruguay hay en este momento pocos casos activos y que la tasa de
contagio es baja, las posibilidades de que cada uno de nosotros reciba una alerta
de exposición son bastante escasas. Sin embargo, esto no debe percibirse como
una desventaja. De hecho, es precisamente en escenarios donde las alertas serán
pocas en donde este tipo de sistemas son más útiles.
Dicho en otros términos, la situación actual de la pandemia en Uruguay hace que
esta herramienta sea propicia para la temprana detección de focos de contagio
y activar los protocolos correspondientes.
El valor no está en la cantidad (cuántas alertas) sino en la especificidad (quién las
recibe): en que precisamente siendo pocas alertas, puedan recibirlas solo
quienes las necesitan, y lo más pronto posible. Si el virus estuviese más
expandido y los riesgos de exposición fuesen mucho mayores, emitir alertas
generalizadas sería ciertamente fácil, pero la utilidad sería mucho menor.
Aunque actualmente en Uruguay exista una baja probabilidad de contagio, es
importante que cada persona pueda enterarse de que estuvo expuesta lo antes
posible. La velocidad de reacción es un factor clave para su protección y la de
todos con quienes se relaciona.
El sistema no es perfecto. A modo de ejemplo: Carolina podría haber estado
cerca de Mauro, quien era portador del virus, pero para que ella reciba una
alerta tienen que darse además otras condiciones, algunas de las cuales podrían
fallar. Cualquiera de los dos podría haber tenido el Bluetooth desactivado, o
quizá Mauro, luego de ser diagnosticado positivo, hizo uso de su derecho a no
colaborar para que otros pudieran recibir alertas.
En el sentido opuesto, también podría pasar que alguien que recibiese una alerta
no haya tenido una real exposición al virus. Por ejemplo, quizá Carolina estuvo
8
Hasta ahora, y gracias al esfuerzo y a la actitud responsable de la ciudadanía,
Uruguay ha logrado un eficaz control de la pandemia de covid-19: los casos
activos continúan en descenso y se ha podido mantener, en todo momento, la
capacidad de atención sanitaria. Con base en estos buenos resultados, el país se
aboca a resolver el tránsito hacia las siguientes etapas, es decir, hacia la nueva
normalidad, de forma segura y progresiva.
Para ello, resulta imprescindible respetar las precauciones recomendadas, como
el distanciamiento físico sostenido, así como medidas permanentes de higiene y
protección. También será importante contar con herramientas que permitan
detectar lo antes posible los contagios de covid-19 que surjan a pesar de los
cuidados que se tomen. Esto es especialmente relevante teniendo en cuenta
que, una vez que alguien contrae el virus, pueden pasar varios días hasta que la
persona presente los primeros síntomas, y que incluso quienes no presentan
ninguno (y por lo tanto se consideran asintomáticos) pueden ser portadores y
transmitir la enfermedad.
En este contexto, las compañías Google y Apple, desarrolladoras de las
plataformas de teléfonos móviles utilizadas en todo el mundo, anunciaron en
abril un esfuerzo conjunto para incluir componentes y protocolos para las
llamadas Alertas de Exposición (del inglés, Exposure Notifications). El uso de esta
tecnología solo está permitido a organismos oficiales de salud pública.
Gracias al esfuerzo de técnicos uruguayos, y a la actitud participativa de toda la
ciudadanía, el país se ha posicionado a la vanguardia de estos desarrollos, y ha
completado las etapas de implementación, verificación y certificación para
incorporar la tecnología en la aplicación Coronavirus UY.
Las alertas de exposición permiten que cada persona decida que su teléfono le
avise, lo antes posible, si pudo haber estado expuesta al virus. Recibir la alerta
implica la ventaja de obtener atención médica de forma rápida, lo que protegerá
su salud y la de su familia. Asimismo, en la medida en que esto ocurra, también
disminuirán las posibilidades de contagio para el resto de la población. En este
sentido, la aplicación actúa como un cinturón de seguridad: se usa siempre como
forma de protección ante la posibilidad de exponerse a un contagio.
De este modo, las alertas de exposición constituyen una herramienta valiosa
para que, con la colaboración de la ciudadanía, Uruguay enfrente la enfermedad
de forma exitosa.
Cómo funciona
Beneficios
Para habilitar las alertas de exposición, se requiere un permiso explícito del
usuario de cada teléfono móvil. Quienes lo hagan podrán decidir que su celular
les avise en caso de haber permanecido cerca de una persona que luego se
identificó como portadora del virus que causa el covid-19. De esta forma podrán
recibir, de forma rápida, atención médica e indicaciones acerca de cómo
proceder.
Para ello, cada persona que reciba un resultado de test positivo tendrá la
posibilidad de colaborar con el resto de la población dando su permiso, que se
pedirá explícitamente, para que quienes hayan tenido contacto recientemente
con ella puedan recibir una alerta rápida. Tendrá la seguridad de que esos
usuarios no sabrán ni quién es ni dónde mantuvieron contacto.
El sistema funciona sin revelar ningún dato personal, ni que permita identificar
los celulares, o los lugares que las personas han visitado. De este modo, se
respeta absolutamente la privacidad, tanto de quienes, luego de recibir un
resultado positivo de covid-19, aceptan colaborar permitiendo que otros reciban
las alertas, como de estos últimos.
Cuantas más personas opten por sumarse a esta iniciativa, mayores serán las
posibilidades de que cada uruguayo se entere rápidamente de la eventualidad
de haber estado expuestos al virus.
Ciudadanos al mando
El sistema solo funciona si el usuario acepta activarlo, e incluso luego de hacerlo
se requerirá su permiso y participación para acciones específicas. Luego de
otorgar el permiso inicial para activar el sistema de alertas, podrá desactivarlo en
cualquier momento.
Los celulares de quienes aceptan participar emiten, cada pocos minutos, señales
de Bluetooth que pueden ser captadas por los teléfonos de otros participantes
que se encuentren suficientemente cerca.
Las señales contienen códigos generados al azar por cada celular (un ejemplo es
3d3944d3-1e88-4e27-b3aa-2386f39a0c77-c39e7442), que cambian cada 15
minutos aproximadamente y que no tienen ninguna relación con los datos de la
persona o del lugar en el que está.
Esta comunicación se realiza directamente entre celulares cercanos. Esto
significa que no pasan por ninguna antena, centro de datos o sistemas de
operadores telefónicos, fabricantes de celulares, proveedores de esta aplicación
o entidades de Gobierno. Cada celular se encarga de guardar los códigos que
emitió y recibió durante los últimos 15 días.
Asimismo, si una persona recibe un resultado de test positivo tendrá la
posibilidad, a su entera voluntad, de comunicar al servidor de Coronavirus UY
–bajo la tutela del estado– los códigos que su celular emitió en los últimos días.
El servidor recibe esta información y la almacena temporalmente
(aproximadamente por 15 días), sin relacionarla con ninguna información de los
dispositivos ni de las personas que los utilizan. De esta forma, los códigos
emitidos por quienes se han contagiado podrán ser enviados a todos los
participantes.
Al recibir estos códigos, cada celular podrá compararlos con los que había
llegado a captar y, en caso de encontrar coincidencias y que se cumplan otras
condiciones (por ejemplo, haber captado esos códigos durante cierto tiempo),
podrá determinar que hubo riesgo de contagio y emitir, por tanto, una alerta a la
persona que lo usa.
Siempre que se produce una alerta de exposición, esta fue generada por el
propio teléfono. Nadie envía las alertas, sino que es el propio celular el que
determina la necesidad de emitirla, y solo la verá quien lo usa. En otras palabras,
el sistema se parece más al funcionamiento de una alarma de despertador que a
la recepción de un mensaje de texto.
A partir de esta alerta, cada persona podrá utilizar la aplicación para solicitar más
información o asistencia, pero también puede elegir no comunicar a nadie que
recibió el aviso.
De esta forma se logra un mecanismo eficiente y descentralizado para que las
personas colaboren y reciban alertas de posible exposición al virus de forma
rápida, mientras al mismo tiempo, se respeta la privacidad de todos los
involucrados.
Significado de la alerta:
posible exposición
El objetivo del sistema es alertar a quienes pudieron haber estado expuestos al
virus. Lo que cada teléfono intenta determinar es si estuvo suficientemente
cerca (dos metros o menos) de algún otro teléfono cuyo dueño fue luego
diagnosticado como portador del virus, durante un tiempo también suficiente
(quince minutos o más) como para que el usuario haya podido contagiarse.
Dado que en Uruguay hay en este momento pocos casos activos y que la tasa de
contagio es baja, las posibilidades de que cada uno de nosotros reciba una alerta
de exposición son bastante escasas. Sin embargo, esto no debe percibirse como
una desventaja. De hecho, es precisamente en escenarios donde las alertas serán
pocas en donde este tipo de sistemas son más útiles.
Dicho en otros términos, la situación actual de la pandemia en Uruguay hace que
esta herramienta sea propicia para la temprana detección de focos de contagio
y activar los protocolos correspondientes.
El valor no está en la cantidad (cuántas alertas) sino en la especificidad (quién las
recibe): en que precisamente siendo pocas alertas, puedan recibirlas solo
quienes las nec
esitan, y lo más pronto posible. Si el virus estuviese más
expandido y los riesgos de exposición fuesen mucho mayores, emitir alertas
generalizadas sería ciertamente fácil, pero la utilidad sería mucho menor.
Aunque actualmente en Uruguay exista una baja probabilidad de contagio, es
importante que cada persona pueda enterarse de que estuvo expuesta lo antes
posible. La velocidad de reacción es un factor clave para su protección y la de
todos con quienes se relaciona.
El sistema no es perfecto. A modo de ejemplo: Carolina podría haber estado
cerca de Mauro, quien era portador del virus, pero para que ella reciba una
alerta tienen que darse además otras condiciones, algunas de las cuales podrían
fallar. Cualquiera de los dos podría haber tenido el Bluetooth desactivado, o
quizá Mauro, luego de ser diagnosticado positivo, hizo uso de su derecho a no
colaborar para que otros pudieran recibir alertas.
En el sentido opuesto, también podría pasar que alguien que recibiese una alerta
no haya tenido una real exposición al virus. Por ejemplo, quizá Carolina estuvo
cerca de Mauro, pero debidamente protegida por una mascarilla, o quizá estaban
separados por un pared que impedía la propagación del virus, pero no evitaba la
recepción de la señal de Bluetooth.
No obstante, es necesario tener en cuenta los grandes números. La mayoría de
las personas tienen celulares y, de ellas, la mayoría lo tienen cerca la mayor parte
del tiempo. Por lo tanto, casi siempre que dos dispositivos se reconozcan como
cercanos esto significará que sus respectivos dueños también lo están. Asimismo,
cuando una persona portadora del virus se mantiene cerca de otra, esto implica
un riesgo de exposición para esta última.
Aunque no hay certeza de que se generen el 100 % de las alertas que serían
necesarias, ni que el 100 % de las que sí se generen correspondan a una real
exposición al virus, sí cabe esperar que, en la medida en que la mayoría de la
ciudadanía colabore, se generarán la mayoría de las alertas necesarias y, entre
estas, la mayor parte serán reales.
De hecho, la falta de precisión perfecta no es un verdadero problema. Es el costo
que conscientemente se asume para lograr tener un sistema viable, útil, y que al
mismo tiempo respeta y garantiza la privacidad de todos.
Ayudarnos entre todos
El beneficio principal para cada uruguayo es la posibilidad de recibir alertas. Para
hacerlo, resulta necesario que quienes presenten tests positivos no solo hayan
aceptado activarlas sino que, llegado el momento, consientan además en darle al
sistema la información necesaria.
En otras palabras, al aceptar la activación de las alertas cada persona depende
de la futura colaboración de los otros, pero sabe además que ellos estarán
contando con la suya. Cuando a una persona se le realice un test que resulte
positivo tendrá la posibilidad de jugar un papel muy importante para el resto de
los uruguayos, al permitir que estos reciban una alerta temprana que les permita
protegerse.
La participación, en cualquier caso, será anónima, con todas las garantías de
seguridad y de respeto a la privacidad. El beneficio para el país será de suma
relevancia, ya que posibilitará transitar hacia la nueva normalidad con certezas


