La vorágine de la vida te puede llevar a que en forma directa o indirecta, participes de una sospechosa actitud.
Una mala decisión, una mala elección o el creer en el otro por afinidad, amistad o compañerismo.
Lo que pasa ser al menos «sospechoso» es que algunas figuritas en el ajedrez político de Lima se repitan «casualmente».
El actual coordinador de Movilidad, Juan Guarino, estuvo «sospechado» por los manejos de dineros de la Liga Salteña de Fútbol cuando fue presidente. Incluso un estudio contable constató irregularidades que los clubes rechazaron y resolvieron dar vuelta la página. Guarino actual Vice presidente de la Mesa Departamental del Frente Amplio Salto.
Claro que en el medio otro actor político hizo el desgaste para que así fuera: Alvaro Gómez.
Construyó lockers, pisos y pintó vestuarios como nadie pero nada tenía que ver con el deporte ya que era y es director de Descentralización.
A eso le sumó comodatos de predios que en algunos casos hasta inundables son. Y después hablamos de clientelismo político?
Hablemos de lo que hay que hablar. El símil poder, que es circunstancial, nos lleva a pensar que somos intocables, impolutos, pero a veces y solo a veces la lógica aplica. En dos situaciones de dudas, un mismo nombre se repite. No deja de ser casual y pasa a ser preocupante, al menos.

