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    Clavijo: entre Morabito y González Valencia y el desafío del gobierno

    PorQuinto Elemento

    Jun 12, 2026


    La figura de Alfredo Clavijo vuelve a estar en el centro de la escena pública. Su reciente desempeño como subdirector de la Policía Nacional y su inminente desembarco en la Jefatura de Policía de Montevideo lo colocan nuevamente bajo la lupa, en un momento donde la seguridad pública atraviesa cuestionamientos y exigencias crecientes.
    Sin embargo, el nombre de Clavijo sigue inevitablemente asociado a uno de los episodios más graves de la historia reciente de la seguridad uruguaya: la fuga del narcotraficante italiano Rocco Morabito. Durante aquellos años, Clavijo dirigía la Guardia Republicana, organismo que quedó bajo investigación judicial por distintos aspectos vinculados a la custodia y los traslados de reclusos de alta peligrosidad.
    Las críticas políticas han sido persistentes. Dirigentes de distintos sectores cuestionaron su eventual ascenso jerárquico recordando las investigaciones derivadas de la fuga de Morabito y de los traslados del narcotraficante mexicano Gerardo González Valencia para reunirse con el mafioso italiano en Cárcel Central.
    No obstante, también existe otra lectura. La Fiscalía archivó actuaciones respecto a Clavijo al concluir que no se acreditó conducta penalmente relevante en su actuación, una circunstancia que sus defensores consideran determinante para respaldar su continuidad en la fuerza.
    La comparación entre aquel Clavijo investigado y el actual subdirector policial resulta inevitable. Por un lado, aparece el oficial cuestionado por formar parte de una estructura de mando durante una fuga que avergonzó al país ante el mundo. Por otro, emerge un jerarca con formación internacional en análisis criminal y policiamiento, respaldado por distintos gobiernos y considerado un técnico especializado en seguridad pública
    La decisión del Ministerio del Interior de trasladarlo ahora a la Jefatura de Montevideo puede interpretarse como una apuesta política fuerte. El gobierno entiende que su experiencia operativa puede contribuir a enfrentar el aumento de la violencia y reorganizar una policía capitalina sometida a una fuerte presión social y mediática.
    El desafío es enorme. Porque Clavijo no solo deberá combatir el delito; también deberá convivir con el peso de una historia que sigue generando interrogantes. En política y en seguridad, las absoluciones judiciales no siempre eliminan las dudas públicas. Y la fuga de Morabito continúa siendo una herida abierta en la memoria institucional del país.