Son de las informaciones que no nos gusta obviamente manejar, no porque nos tiemble la mano o la voz sino por el contenido más fino, más sensible, como en este caso la niña o el niño abusado. El caso fue denunciado por la madre en el mes de diciembre, después que la/el menor de 3 años y 6 meses, le relata que su abuelo «R», lo nombra por supuesto «le daba besos en la cola» «sin ropa y la toca con el dedo».
De inmediato la Jueza de la causa, Dra. Raquel Gini además de las medidas de abordaje a la/el menor en su mutualista privada, con Casa Grande y que el INAU a través del Sipiav realice informes respectivos cada 30 días, del «tratamiento para reparar posibles daños causados». Se realizaron pericias psicológicas y psiquiátricas a la/el menor donde repite lo mismo, no constatandose fábula al respecto.
La Jueza emitió una orden de prohibición de acercamiento de 500 metros a la/el menor por 180 días, que se comunique a la Unidad de Violencia Doméstica y Género de Policía para que se asegure de su cumplimiento, que se le comunique en persona al supuesto victimario «R» y que siga el proceso en Fiscalía.
Una situación lamentable, tremenda desde donde se la mire, obviamente repudiable, con medidas de seguridad y garantistas para la/el menor y que poco quedará para que el proceso se sustancie en tiempo y forma, donde seguramente esta persona será condenada por abuso. Ya no corre más aquello que, los niños «inventan», «mienten», «repiten». Hoy la pericia científica en los procesos, los diagnósticos de profesionales son lapidario y en ellos confiamos, al menos los que repudiamos todo tipo de actos u acciones de violencia de género. Este Sr es docente, político, hombre de familia, y una vez fue abuelo, ahora la Justicia, la de todos y todas tiene la palabra.
