3 de febrero de 1811: el Grito de Asencio y el comienzo de la Revolución Oriental
El 3 de febrero de 1811 marca un punto de inflexión en la historia del Uruguay. Ese día, a orillas del arroyo Asencio, en el actual departamento de Soriano, se produjo el Grito de Asencio, considerado el inicio del proceso revolucionario oriental contra el dominio colonial español.
Un territorio en crisis
A comienzos del siglo XIX, la Banda Oriental atravesaba una profunda crisis política y social. El poder colonial español se encontraba debilitado tras la invasión napoleónica a España en 1808, lo que generó un vacío de autoridad en América. En el Río de la Plata, la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires abrió un nuevo escenario político, impulsando ideas de autogobierno, soberanía popular y ruptura con el orden colonial.
Sin embargo, en la Banda Oriental persistía el control español, sostenido principalmente desde Montevideo, ciudad estratégica por su puerto y su importancia militar. Esto generó una creciente tensión entre las autoridades realistas y sectores rurales y urbanos que reclamaban cambios.
El levantamiento
En ese contexto, el 3 de febrero de 1811, Pedro José Viera (Perico el Bailarín) y Venancio Benavides encabezaron una sublevación armada en la zona rural de Soriano. El movimiento no fue improvisado: respondía al descontento de los productores rurales, milicianos y pobladores del interior, afectados por impuestos, levas forzosas y la falta de representación política.
El Grito de Asencio no fue una gran batalla, sino un acto simbólico y político: el primer alzamiento armado exitoso contra el poder español en la Banda Oriental. A partir de ese momento, la rebelión se expandió rápidamente por el interior del territorio.
El surgimiento de Artigas
Pocos días después, el levantamiento permitió la incorporación decisiva de José Gervasio Artigas, quien asumió el liderazgo del movimiento revolucionario. Bajo su conducción, la insurrección tomó un carácter más amplio, combinando la lucha contra el dominio español con un proyecto político basado en la autonomía provincial, el federalismo y la defensa de los sectores populares.
Una fecha fundacional
El Grito de Asencio es recordado como el acto fundacional de la Revolución Oriental, no solo por su impacto militar, sino por su significado político: expresó la voluntad de amplios sectores del interior de participar activamente en la construcción de un nuevo orden.
A más de dos siglos de distancia, el 3 de febrero permanece como una fecha clave para comprender el origen del proceso histórico que conduciría, años más tarde, al nacimiento del Estado uruguayo
