Cada 27 de enero el mundo recuerda a las víctimas del Holocausto, uno de los crímenes más atroces del siglo XX. La fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2005 y coincide con la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau en 1945, símbolo del horror perpetrado por el régimen nazi.
Durante el Holocausto, más de seis millones de judíos fueron asesinados, junto a millones de otras personas perseguidas por razones políticas, étnicas, religiosas, de orientación sexual o discapacidad. Hombres, mujeres y niños fueron despojados de sus derechos, sometidos a deportaciones, trabajos forzados y exterminio sistemático.
La conmemoración tiene un doble propósito: rendir homenaje a las víctimas y reafirmar el compromiso de la comunidad internacional con la memoria, la verdad y la educación, como herramientas fundamentales para prevenir futuros genocidios. En ese sentido, la ONU y diversos organismos promueven actividades educativas y actos recordatorios en todo el mundo.
En Uruguay y en numerosos países, la jornada se recuerda con ceremonias oficiales, charlas en centros educativos y mensajes que alertan sobre los peligros del antisemitismo, el racismo y toda forma de odio. Mantener viva la memoria del Holocausto es una responsabilidad colectiva, indispensable para defender los derechos humanos y fortalecer la convivencia democrática.
“Recordar es un acto de justicia”, señalan sobrevivientes y organizaciones de la memoria. A 80 años de la liberación de Auschwitz, el mensaje sigue vigente: Nunca Más.
