El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, prometió el lunes «absoluta transparencia» sobre las causas del accidente ferroviario en que se vieron implicados dos trenes y que dejó al menos 40 muertos el domingo en el sur del país, un balance que podría aumentar.
El balance de la tragedia ocurrida en la región de Andalucía aumentó a 40 fallecidos por la tarde, uno más, y harán falta de uno a dos días más para establecer un balance definitivo, explicó a la prensa el presidente de la región de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla.
«Son actualmente 40 fallecidos», dijo el político en una conferencia de prensa en Adamuz, Córdoba, donde ocurrió el siniestro, añadiendo que harán falta «24-48 horas» para «saber a ciencia cierta cuántos fallecidos se han producido en este terrible accidente»La catástrofe dejó también más de 120 heridos, de los que 41 seguían hospitalizados esta tarde-noche del lunes en varios hospitales de Córdoba, según Juan Manuel Moreno Bonilla.
El principal obstáculo para establecer el balance es el acceso a dos vagones de uno de los trenes, que cayeron de una altura de varios metros y se convirtieron en un amasijo de hierros.
«Acaba de llegar ya un material para una gran grúa que está en la zona, que ya se está empezando a montar, pero que todo indica que va a ser lento» porque «va a haber que retirar mucho material para poder levantar esos vagones de Alvia donde podría encontrarse ciudadanos fallecidos», explicó el presidente andaluz.
Cuando se consiga acceder a los vagones «podremos saber a ciencia cierta cuántos fallecidos se han producido», añadió.
Entre tanto, muchos familiares recurrieron a mensajes en las redes sociales para intentar hallar a los suyos.
¿Qué ocurrió?
La colisión ocurrió a las 19H45 locales (18H45 GMT) del domingo cerca de Adamuz, unos 200 km al norte de Málaga. Un tren del operador privado Iryo descarriló cuando cubría la ruta de Málaga a Madrid con unas 300 personas a bordo, y chocó con un tren de la compañía pública Renfe, que iba desde la capital a Huelva, en el suroeste, llevando a 184 pasajeros.
Los primeros elementos de la investigación apuntan a que los vagones traseros del Iryo descarrilaron, y a continuación el otro convoy, que venía en sentido contrario, colisionó contra ellos.
«La cabecera del tren que circulaba de Madrid a Huelva ha impactado, esto es lo que de momento sabemos, con uno o varios de esos coches que se habían cruzado», explicó en la madrugada el ministro de Transporte, Óscar Puente. El impacto fue tan violento que los dos primeros vagones del Madrid-Huelva salieron despedidos, indicó.
La compañía Iryo dijo que el tren se había fabricado en 2022 y que su «última revisión se realizó el pasado 15 de enero».
Causas aún desconocidas
«Me gustaría trasladar a la ciudadanía española que vamos a dar con la verdad, que vamos a conocer la respuesta y que, cuando se conozca esa respuesta del origen de la causa de esta tragedia (…), con absoluta transparencia y absoluta claridad, lo pondremos en conocimiento de la opinión pública», indicó el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, este lunes desde Adamuz.
Ocurrido en una recta, el accidente fue «tremendamente extraño», consideró el ministro Puente, quien indicó que se produjo en una vía «completamente renovada».
«Todos los expertos en materia ferroviaria (…) están tremendamente extrañados del accidente», añadió.
«El fallo humano está prácticamente descartado», aseguró de su lado el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, en la radio pública, describiendo un accidente en «circunstancias extrañas».
Tampoco parecía tratarse de un problema de exceso de velocidad, valoró, ya que en este tramo de vía con circulación limitada a 250 km/h, uno de los trenes iba a 205 km/h y el otro a 210 km/h.
