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Fin de año y Feng Shui: los colores que atraen abundancia y prosperidad

PorQuinto Elemento

Dic 31, 2025


Con la llegada del 31 de diciembre, muchas personas eligen despedir el año siguiendo rituales tradicionales. Entre ellos, el uso de determinados colores, una práctica que el Feng Shui —la filosofía china de armonización de la energía— asocia directamente con la abundancia, la prosperidad y el equilibrio económico para el año entrante.
Según el Feng Shui, los colores influyen en el flujo del chi, la energía vital que circula en los espacios y en las personas. En ese marco, algunos tonos son especialmente recomendados para la noche de fin de año cuando el deseo principal es atraer bienestar material.
El amarillo es el color más representativo de la abundancia. Vinculado al elemento Tierra, simboliza estabilidad, riqueza y seguridad económica. Por esta razón, es uno de los más utilizados en la vestimenta o en pequeños detalles personales durante la celebración.
El verde, asociado al elemento Madera, representa crecimiento, renovación y nuevas oportunidades. Es recomendado para quienes buscan progreso laboral, proyectos nuevos o una mejora gradual en su situación financiera.
El dorado, estrechamente relacionado con el éxito y el lujo, actúa como potenciador de la prosperidad. En Feng Shui, este color remite a la energía del dinero en movimiento y suele utilizarse en accesorios, joyas o detalles decorativos.
El rojo, aunque tradicionalmente ligado al amor y la pasión, también cumple un rol clave: activa la energía, protege y atrae la buena fortuna. En pequeñas dosis, puede reforzar los colores de la abundancia.
Por último, el blanco simboliza pureza, orden y nuevos comienzos. Aunque no está directamente vinculado al dinero, es utilizado para limpiar energías y preparar el camino para que la prosperidad fluya sin obstáculos.
Especialistas en Feng Shui señalan que, más allá del color elegido, la intención personal y el estado emocional con el que se recibe el nuevo año son fundamentales. Así, la noche del 31 de diciembre se transforma no solo en una celebración, sino también en un acto simbólico de apertura hacia un año de equilibrio, abundancia y bienestar.