El 30 de diciembre de 2004, la música se apagó de golpe en el barrio porteño de Once. Lo que debía ser un recital más terminó convirtiéndose en una de las mayores tragedias no naturales de la historia argentina: el incendio del boliche República Cromañón, que dejó 194 muertos y más de 1.400 heridos, en su mayoría jóvenes.
La noche transcurría con normalidad durante el show de la banda Callejeros, cuando una bengala encendida por el público alcanzó el techo del local, recubierto con material altamente inflamable. En segundos, el fuego y el humo tóxico se expandieron por el lugar. El pánico fue inmediato. Muchas de las salidas de emergencia estaban cerradas, otras bloqueadas, y el local se encontraba sobrevendido, muy por encima de su capacidad habilitada.
Las consecuencias fueron devastadoras. Familias enteras quedaron marcadas por la pérdida y una sociedad entera comenzó a preguntarse cómo fue posible que un boliche funcionara en esas condiciones. Cromañón expuso con crudeza una cadena de negligencias, corrupción y falta de controles por parte de empresarios y del Estado.
En los años siguientes, la Justicia avanzó sobre las responsabilidades. Fueron condenados los propietarios y gerenciadores del local, funcionarios públicos y el cantante de Callejeros, Patricio “Pato” Fontanet, por el delito de estrago culposo seguido de muerte. En el plano político, el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, fue destituido en 2006, acusado de incumplimiento de sus deberes de control.
Pero Cromañón fue más que un fallo judicial. Se transformó en un símbolo. Impulsó cambios en la normativa sobre habilitaciones, seguridad y espectáculos públicos, y dio origen a un fuerte movimiento de familiares y sobrevivientes que, hasta hoy, reclaman memoria, verdad y justicia.
A dos décadas de aquella noche, Cromañón sigue interpelando a la sociedad. No solo como recuerdo de una tragedia evitable, sino como advertencia permanente sobre las consecuencias de la desidia, la corrupción y la falta de responsabilidad cuando se pone en juego la vida de las personas.
