Un informe sobre juventudes en Uruguay, cuyos resultados se presentaron a mitad de este año, identificó una menor adhesión a la democracia entre personas jóvenes y una disposición significativa a aceptar salidas autoritarias en contextos de crisis económica, social o de seguridad.
El estudio señala que estas posturas conviven con altos niveles de desconfianza hacia la política tradicional y con preocupaciones persistentes vinculadas al empleo y la inseguridad. El documento fue elaborado por la Fundación Friedrich Ebert a partir de una encuesta realizada a 1.108 jóvenes de entre 16 y 35 años.
Respecto al interés en la política, los jóvenes encuestados muestran niveles bajos de interés: la mayoría plantea que tiene poco (25%) o que no tiene (24%). El 27% tiene algo de interés. Mientras tanto, tan solo una quinta parte de las y los encuestados manifiestan niveles altos de interés: el 12% tiene bastante interés en la política y el 8% tiene mucho interés.
Uno de los principales hallazgos del informe refiere a la valoración de la democracia. Según los datos relevados, el 29% de las personas jóvenes está de acuerdo o muy de acuerdo en que un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático en caso de una crisis. A ese grupo se suma un 21% que manifiesta que le resulta indistinto vivir bajo un régimen democrático o no democrático.
El estudio señala que este nivel de tolerancia al autoritarismo es mayor entre jóvenes que entre adultos, y advierte que estas respuestas no implican necesariamente una preferencia explícita por regímenes autoritarios, pero sí una disposición a relativizar la democracia frente a escenarios de crisis.
El documento vincula estas posturas con un contexto de preocupaciones estructurales. Entre los principales problemas señalados por las juventudes aparecen el desempleo, la pobreza, la inseguridad y el narcotráfico.
En particular, la percepción de inseguridad y la falta de respuestas efectivas desde el sistema político se asocian a una mayor aceptación de soluciones de “orden”.
En ese marco, el informe observa altos niveles de desconfianza en los partidos políticos y en los sindicatos y una baja participación de jóvenes en organizaciones partidarias, pese a que el voto es obligatorio. Esta distancia con la política institucional convive, según el estudio, con una mayor confianza en instituciones como la Policía y las Fuerzas Armadas.
