En estos días he recibido mensajes, llamados, abrazos, palabras en la calle y muestras de afecto que sinceramente me han emocionado. Nada de eso pasa desapercibido. Al contrario: se guarda, se agradece y se transforma en responsabilidad.
Gracias a cada persona que se tomó un minuto para saludar, escribir o simplemente desear lo mejor. Ese cariño es el motor más genuino que puede tener quien decide asumir un desafío público.
Quiero agradecer especialmente a la Junta Departamental de Salto, un ámbito que marcó una de las etapas más importantes de mi vida política. Allí aprendí, discutí, me formé y crecí. Mi reconocimiento a los ediles y a los funcionarios, que sostienen el trabajo diario con compromiso y vocación, muchas veces lejos de los reflectores.
Hoy asumo la Dirección de Desarrollo Social con una enorme responsabilidad y con un gran entusiasmo. Es un lugar donde las decisiones impactan directamente en la vida de las personas, especialmente de quienes más lo necesitan.
Agradezco la confianza y el respaldo del intendente Carlos Albisu, y del equipo que lo acompaña. Esa confianza no se honra con palabras, se honra con hechos.
Mi compromiso es claro y sencillo: trabajar, trabajar y trabajar. Con cercanía, con sensibilidad social y con escucha activa. Entendiendo que detrás de cada situación hay una historia, una familia y dignidad que debe ser respetada.
Empieza una nueva etapa. La asumo con humildad, con convicción y con la certeza de que cuando se trabaja en serio, con el corazón y los pies en la tierra, las cosas pueden cambiar.
Gracias, de verdad.
Seguimos.
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Facundo Marziotte
