No me quiero acostumbrar a que los buenos están de un lado y los malos de otro. No me quiero acostumbrar a quienes son los reyes de las reglas morales, éticas, costumbristas y al que no te jugués.
No me quiero acostumbrar a que otros caminos son posibles, dar crédito, creer.
No me quiero acostumbrar a la mentira, a disfrazarla, a contarte la media verdad.
No me quiero acostumbrar a sentir que sos Gardel y terminás siendo, con respeto, un desconocido.
Esta historia de un oxígeno económico lo planteó Chiriff en campaña, lo dijo y los archivos resisten que era necesario un pulmón que no se tenía. El mismo que fue secretario de la administración Lima y decía que los números cerraban y durante diez años disfrazó el gobernar desde la deuda. No está bueno el pensar que la patoteada de la Junta Departamental que fue violenta, abusadora, de militantes que le salieron caro a Coutinho en su momento y gritaban “Lima Traidor” haciendo uso y abuso de la militancia rentada salieran a gritar.
Lo bueno es que acá todos nos conocemos y esa violencia inusitada, no defensora de nada, denunciadora, dice que esta historia la deben arreglar quienes durante diez años recibieron acuerdos de ingresos directos que manejaron como ganado, promesas, terrenos y hasta el impoluto cielo azul. Una ex diputada y actual edil, bajó sus publicaciones ante el desenlace, promovió la violencia desde ese lugar usando a familias que muy probablemente no tengan el pan dulce de fin de año. Aprender a interpretar la realidad es solo cuestión de leerla.
No existe nada espúreo, ni “negocio”, ni trato.
Existe la realidad. Y esa realidad dice que el departamento que quedó como quedó fue responsabilidad de todos los que estaban. Tipo manejame el camión……pero no tenés libreta.
No me quiero acostumbrar
Quinto Elemento
