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    Al Pacino cumple 80 años, de Corleone a Tony Montana

    PorDaniel Caiazzo

    Abr 25, 2020

    Al Pacino quería ser Sonny Scott. El actor, uno de los más íconos del cine de los últimos 50 años, pensó en cambiar su nombre real, Alfredo James Pacino, por su sobrenombre de niño, Sonny, y sumarle un apellido sajón. Con eso quería evitar, en sus comienzos, que lo encasillaran en personajes de mafioso italiano debido a su origen. Sin embargo, mantuvo su identidad itálica, aunque abreviada y fue un rol de mafioso ítalo(americano) el que lo consagró mundialmente. Hace casi 50 años, su composición de Michael Corleone en El Padrino (I), lo ubicó en la cima a la que, con altibajos, nunca abandonó. Este 25 de abril, Alfredo James, alias Sonny, está cumpliendo 80 años y ya es leyenda.

    De Tony Montana (Scarface) a Jimmy Hoffa (El irlandés), del coronel Frank Slade (Perfume de mujer) al Rey Lear (su próximo proyecto), el chico de cuatro abuelos sicilianos criado entre Little Italy y el Bronx neoyorquinos, se entretenía en la infancia imitando las voces de las películas y repitiendo escenas que le gustaban mientras se miraba al espejo.

    «En los Estados Unidos la mayoría de los descendientes de italianos son solo mitad italianos, pero en mi caso soy ciento por ciento, y casi todo, siciliano», contó alguna vez. De hecho, sus abuelos maternos eran de Corleone, el mismo pueblo de la familia de la saga de El Padrino. En la película, hay un guiño a sus orígenes: sus hermanos de ficción se llaman Fredo y Sonny, como su nombre y sobrenombre reales.

    Hijo único, de niño acompañaba a su madre al cine a ver películas de adultos. Cuando en 2016 se presentó en el Teatro Colón, en Buenos Aires, recordó ese momento de su vida. «Tenía dos tías sordomudas y debo haber copiado de ellas los gestos. Era un niño solitario y amaba jugar con mi imaginación y explorar mi mundo interior”.

    Al Pacino. Con más de 50 películas, se consagró como uno de los actores más icónicos de todos los tiempos.

    En la escuela detectaron ese potencial y le sugirieron a su mamá, Rose, que lo hiciera estudiar actuación. Pero el camino no fue sencillo. «Iba a las audiciones y ni siquiera me miraban. No sé, tal vez porque mido 1,65», dijo.

    A los 17 empezó con pequeños papeles, y también con algo de stand up. A mediados de los ’60, tuvo su oportunidad de formarse en la elite actoral, cuando fue admitido en el archifamoso Actor’s Studio, la meca de los jóvenes actores y actrices. Por entonces ya hacía papeles en obras de Broadway.

    Pero fue a los 32, después de participar en un par de películas, que llegó su gran oportunidad cuando le ganó el papel de Michael Corleone en El Padrino a Robert Redford, Warren Beatty, Jack Nicholson, Ryan O’Neal y Robert De Niro,​ hoy su gran amigo.

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    El director Francis Ford Coppola​ lo eligió a él para interpretar al hijo de Vito Corleone, rol a cargo de Marlon Brando. A pesar de lo tensa y densa que fue la filmación, el esfuerzo rindió frutos y Al salió victorioso.

    “Salvo Francis, nadie quería que yo hiciera a Michael», dijo. «Todos me querían echar. El de Michael Corleone fue uno de los papeles más difíciles de mi vida, porque era un tipo reservado que luego se transforma. Tenía que hacer a ese muchacho que parecía inocente, pero que iba a terminar heredando el imperio mafioso», contó.

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    La interpretación no fue la única dificultad. Para Pacino el mayor desafío fue compartir escenas con Marlon Brando, que ya era una superestrella. «Crecí viéndolo en las películas y en ese momento lo tenía enfrente, a él, que era como Dios. Cada vez que nos tocaba una escena juntos, me ponía colorado y me reía de los nervios. Un día, yo estaba esperando para hacer mi parte y él me palmeó por la espalda y preguntó si estaba bien». 

    Después de superar los desafíos, llegaron las recompensas y la consagración. «El Padrino me hizo famoso, y fue como una explosión en mi cabeza. La gente en la calle me reconocía como Michael, y no como Al. Eso fue el fin de una parte de mi vida».

    Por su participación en El Padrino I cobró 35 mil dólares y dieciocho años después, con El Padrino III, en 1990, se llevó 5 millones de dólares.( Clarín)