Salto estΓ‘ hoy en una de esas encrucijadas que marcan el rumbo de una comunidad. Una cruz de caminos donde debemos decidir si seguimos pensando la ciudad desde la urgencia, desde el βtapar agujerosβ, o si nos animamos a dar un paso firme hacia el desarrollo que los salteΓ±os merecen hace dΓ©cadas. Esa decisiΓ³n no es menor, ni puede quedar atrapada en disputas polΓticas o en cΓ‘lculos de ocasiΓ³n. Se trata, sencillamente, del futuro de nuestra gente.
En la Junta Departamental estamos discutiendo un financiamiento a largo plazo que, bien utilizado, puede ser la herramienta que nos permita ordenar el presente y abrir puertas al futuro. No es un cheque en blanco ni una imposiciΓ³n. Es una oportunidad. Y como toda oportunidad, requiere diΓ‘logo, acuerdos y madurez. Por eso, desde nuestro lugar, apostamos a esa forma de hacer polΓtica: conversando, escuchando, cediendo cuando es necesario, pero siempre cuidando lo esencial βla calidad de vida de quienes viven y trabajan en esta tierra.
Porque Salto tiene deudas grandes, deudas histΓ³ricas, que no se pagan con discursos ni con voluntarismo. Las deudas de la infraestructura que falta, de los barrios que esperan, de las calles que no pueden seguir siendo un sΓmbolo de abandono. Esas deudas solo se saldan con una planificaciΓ³n seria, con visiΓ³n de largo plazo y con decisiones que no se agotan en un perΓodo de gobierno.
Hoy tenemos la chance de construir un gran acuerdo por Salto. Un acuerdo que incluya a todos los que entienden que esta ciudad no puede conformarse con lo mΓnimo, que merece crecer, integrarse y proyectarse. Podemos pensar distinto, y es sano que asΓ sea. Pero las diferencias no deben impedirnos coincidir en lo fundamental: Salto necesita despegar.
Y para eso debemos preguntarnos, con honestidad, quΓ© Salto queremos ver y en quΓ© Salto queremos vivir. ΒΏUno que repite cada aΓ±o los mismos problemas, las mismas quejas y los mismos parches? ΒΏO uno que abre camino al desarrollo, que se moderniza, que se ordena y que se anima a crear oportunidades donde hoy solo hay lΓmites?
En ese barco hay lugar para todos. Para quienes gobiernan y para quienes controlan, para los tΓ©cnicos y para los vecinos, para quienes piensan hoy y para quienes ya imaginan el maΓ±ana. Porque al final del dΓa, los protagonistas no somos los dirigentes polΓticos: son los salteΓ±os. Ellos son los importantes. Ellos son los que esperan que dejemos de lado el ruido para concentrarnos en construir soluciones.
El Salto que merecemos no es utopΓa. Es una construcciΓ³n colectiva. Requiere decisiΓ³n polΓtica, sΓ; pero tambiΓ©n requiere generosidad, diΓ‘logo y la convicciΓ³n de que las cosas pueden hacerse y hacerse bien. Y estamos a tiempo. HagΓ‘moslo juntos.
βπΌ Facundo Marziotte
Edil Partido Nacional
Coordinador de Bancada CORE

